A tu centro deportivo, siempre de etiqueta.

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LA IMPORTANCIA DE VESTIR BIEN.

 No, no te has confundido. No te has redireccionado a un artículo en el que te van a mostrar lo más trendy de esta temporada o lo que podremos ver en la próxima pasarela de París. Tampoco las normas de etiqueta para estas navidades o si debes vestir de corto o de largo en la próxima boda.

A la hora de realizar ejercicio, como en casi cualquier situación de nuestra vida a menos que seas naturista, es importante elegir la vestimenta. Dejando a un lado los gustos y colores, es importante la elección de nuestra ropa deportiva para mejorar en nuestra comodidad, nuestro rendimiento e incluso la prevención de lesiones.

Pese a parecer un tema baladí y que la tendencia actual es la de elegir la ropa en función de lo bien o mal que quedarán en nuestro Instagram (¡qué daño ha hecho el flúor a la moda deportiva!), sí que debemos tener en cuenta varios factores a la hora de seleccionar las prendas con las que vamos a afrontar nuestro entrenamiento o una competición. Por ello, vamos a explicar brevemente algunas de las claves para no fallar con nuestro outfit.

 VÍSTETE POR LOS PIES.

 No como norma de rectitud, caballerosidad o coherencia, sino como principal premisa a la hora de elegir nuestro vestuario. Las zapatillas o calzado pueden variar en gran medida dependiendo de la disciplina que vayamos a practicar. No es lo mismo realizar ejercicios de gran impacto en una sala de fitness, que desplazamientos rápidos y laterales en un pabellón deportivo que correr un cross campo a través. Cada disciplina requiere de un calzado específico que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento y sobre todo a evitar lesiones.

Composición de la suela, refuerzo en la zona del empeine, altura de la zapatilla, modo de sujeción… son varios los factores que hacen variar la elección del tipo de calzado, pero no los únicos. Un factor muy importante a la hora de decidirnos por uno u otro calzado suele ser uno de los mayores errores a la hora de nuestra compra: si es barato, es malo. Si es caro, es bueno. Afortunada o desgraciadamente, no siempre es así.

Déjate aconsejar por un especialista.

llegado el caso, no te cierres en seleccionar las zapatillas por su estética o bajo precio, ya que podemos estar sacrificando el confort en pos de un mal mayor: las lesiones.

Más allá del constante binomio “pronador o supinador”, los deportistas empiezan a tomarse muy en serio la salud de sus pies puesto que son el primer eslabón de la cadena cinética que nos permite desplazarnos en el deporte. Aunque no lo creamos, problemas tales como los dolores articulares en rodillas y cadera, molestias en la espalda y cervicales, e incluso dolores de cabeza, jaquecas o mareos pueden venir derivados de una mala elección en nuestro calzado. Por ello, los estudios de la pisada y de la carrera llevados a cabo en centros especializados conjugados con un calzado a medida evitarán sustancialmente la aparición de lesiones.

Winter is coming.

 ¿Os imagináis a Ned Stark echándose una carrerita por Invernalia en camiseta imperio? ¿A que no? Aunque parezca algo lógico, es importante saber las capas textiles que debemos llevar en cada época del año. El permitir una sudoración y transpiración correcta mejorará notablemente el rendimiento durante el ejercicio.

La tecnología en ese sentido se ha ido abriendo paso en los últimos años. El concepto de ropa técnica se ha ido acuñando entre las grandes (y no tan grandes) marcas deportivas, llegando a hacernos creer que todo aquello que no sea solo 100% algodón ya ha de ser considerado una panacea deportiva.

Obviando nombres y materiales dignos de la NASA, la ropa que llevemos a la hora de realizar ejercicio debe cumplir ciertos requisitos: comodidad a la hora de realizar movimientos, una buena transpiración para facilitar la sudoración, permitir disipar la humedad de manera rápida o proteger de los rayos UV en caso de ser específica para outdoor son características que pueden diferenciar una prenda de otra. Focaliza la actividad para la que piensas usarla, ya que podemos estar invirtiendo en prendas de decenas de euros a las que no les sacamos el rendimiento que debiéramos.

Épocas del año.

Mención aparte merecen las épocas del año en las que llevamos a cabo la práctica deportiva, sobre todo en las disciplinas al aire libre como puede ser el running o el ciclismo. El equipamiento difiere mucho en cuanto a las temporadas de verano o invierno, pero ambas buscan el mismo objetivo: mantener la temperatura corporal óptima para la práctica deportiva. Por ello, recuerda proteger las zonas más sensibles a los cambios de temperatura como pueden ser el cuello, las manos y la cabeza durante el invierno y utilizar ropa ligera, de colores claros y transpirable en verano.

Si por el contrario estamos realizando trabajo indoor, sé consciente de que en los centros deportivos se suelen dar muchos cambios de temperatura. Podemos estar sudando en una clase con una sensación térmica de 23 o 24 grados, pero al terminar y salir al pasillo o incluso a la calle, sufrir una fuerte bajada de temperatura. Intenta mantener el calor corporal en la medida de lo posible hasta el momento de la ducha o al menos prescinde de tu ropa húmeda al terminar tu entrenamiento.

Sudar mucho no es igual a un buen trabajo.

 Cuántos de nosotros hemos visto en los gimnasios a gente con más capas que una cebolla para romper a sudar antes o para hacerlo en exceso, casi siempre con el objetivo de perder peso. Esta leyenda urbana de “cuanto más sudes, mejor” puede terminar siendo un serio problema para nuestro organismo, pudiendo generar mareos, bajadas de tensión, deshidratación, calambres y, en casos extremos, fallo renal.

Por poner un sencillo ejemplo, imaginemos que nuestro coche consume 5 litros de gasolina a los 100 kilómetros y además hemos gastado un litro del líquido limpiaparabrisas… ¿hemos consumido 6 litros?. Está claro que no. El cuerpo necesita mantener un equilibrio homeostático, lo que implica una cantidad de agua y electrolitos en una proporción saludable. El utilizar prendas que no ayuden a transpirar en la justa medida (¿he sido yo el único que ha visto a gente entrenando con bolsas de basura bajo la camiseta o envuelto en papel film?) nos hará bajar el rendimiento y todo el líquido que hayamos perdido lo recuperaremos con igual facilidad.

Cómodo, sí. Protegido, también.

 Existen ciertas disciplinas deportivas en las que la seguridad del individuo debe primar sobre la estética. Está claro que el culotte de ciclista no es la prenda que más pueda favorecernos pero tengamos por seguro que nos va a evitar más de una molestia al sentarnos tras una clase de Active Bike.

Por norma general, las articulaciones pecan de ser los puntos que más suelen sufrir en la práctica deportiva. Todos nos hemos quejado de las rodillas o el hombro en algún momento. Existen multitud de complementos de marcas deportivas que prometen proteger o incluso mejorar el movimiento disminuyendo el dolor, pero como siempre aconsejamos, lo mejor es acudir a un especialista en el caso de que los dolores sean persistentes. Las rodilleras, muñequeras, vendajes compresivos, etc. que no estén supervisados o prescritos por un profesional pueden darnos una falsa sensación de seguridad que puede acarrear un empeoramiento en nuestras lesiones.

Usa la cabeza

 Unos de los complementos más comunes cuando salimos a correr son las gorras y viseras. Entre los runners existe una cierta controversia entre cuál de las dos opciones es mejor. Mucho consideran que la visera facilita una mejor evaporación del sudor y una sensación térmica más real, ya que si la gorra no permite una correcta evaporación puede hacer que se eleve la temperatura de la cabeza dándonos una falsa sensación de calor excesivo cuando en verdad el cuerpo no lo está soportando.

Un error bastante común, sobre todo en competiciones de larga distancia, es la de utilizar gorra solo porque permite el colocar hielo bajo ella para lograr una refrigeración corporal más rápida, pero lo que se puede lograr es una vasoconstricción que confunda nuestros sentidos y no permita bajar la temperatura debidamente.

Por otro lado, damos por sentado que en el ciclismo no hay duda alguna de la obligatoriedad del uso del casco, más aún cuando salimos a carretera o al campo. Una mala caída puede ser menos si mantenemos nuestra cabeza a buen recaudo.

“Me gusta tu modelito, pero cámbiatelo ya.”

 Vale, el tema de la higiene es algo muy personal o puede que tengas siete camisetas iguales, pero lo decimos con la mejor de las intenciones. Durante la práctica deportiva, el exceso de sudoración y la humedad produce procesos bacteriológicos en la ropa que, además de mal olor, pueden desencadenar problemas en la piel. Si se tiene una dermis sensible o piel atópica, el realizar ejercicio conlleva un riesgo que tal vez degenere en la aparición de ampollas o llagas que pueden llegar a infectarse (por no decir que a la nariz del que está a tu lado tal vez tampoco le guste).

Procura usar siempre ropa limpia y evita detergentes o suavizantes que puedan causar algún tipo de reacción adversa, pues puede llegar a ser algo realmente incómodo.

Con estos consejos tan solo queremos ir un poco más allá de lo estrictamente visual, tratando de hacer primar el confort, la salud, la seguridad y el rendimiento sobre la estética o las modas. El ser el más fashion de tu gym ya dependerá de ti y de tu gusto al combinar el amarillo pollo, el azul zafiro y el verde espuma de mar.

Eduardo Orduña (Director Centro Santagadea Sport La Victoria)